yogaEl estrés, las emociones, el cansancio, el exceso de sol, la mala alimentación, el sedentarismo y un ritmo de vida poco sano afectan negativamente tu salud y rasgos faciales que, aunados al envejecimiento natural, se traducen en más líneas de expresión, arrugas, manchas y flacidez del rostro. Entonces… ¿Qué hacemos?

El yoga facial ayuda a liberar los gestos cotidianos y las marcas en la piel. Los rasgos se moldean y la tensión facial se disuelve. La piel recupera la firmeza y elasticidad perdidas mientras que los músculos mejoran la hidratación, circulación sanguínea y regeneración celular, recuperando lozanía y vitalidad. ¿Querés conocer algunos ejercicios? Aquí te los damos.

RUTINA DE YOGA FACIAL

1.Calentamiento: realiza círculos suaves con el cuello, hacia arriba y hacia abajo. Inhalá al subir la cabeza y exhalá lentamente al bajarla.

2.Relajá ojos y frente: cerrá los ojos, respirá suavemente y abrilos lentamente. Sin mover la frente, imaginá un reloj. Mové los ojos hacia las 12, luego a las 3, las 6, las 9 y otra vez las 12. Esta postura refresca e hidrata los ojos y relaja la tensión en la frente.

3.Suavizá mejillas y labios: inflá las mejillas y transferí el aire de un lado a otro hasta quedar sin aire. Como la zona de la mandíbula guarda mucha tensión, así se relajará mientras suavizás la expresión de tu rostro.

4.Destensá cuello y mandíbula: llevá tu cabeza hacia atrás y mirá hacia arriba, relajando cuello y hombros. Traga saliva al tiempo que presionas la punta de la lengua en el paladar. Gira la cabeza ligeramente hacia la derecha y traga saliva, después hacia la izquierda. Este ejercicio fortalece los músculos del cuello y relaja los músculos faciales.

5.Descansá frente y ojos: abrí los ojos como si estuvieras sorprendida, sin arrugar el entrecejo o la frente. Enfoca tu atención en un punto por 10 segundos. Este ejercicio fortalece los músculos oculares, descansa la mirada, da brillo a los ojos y reduce la tensión de la frente y entrecejo.

6.Cantá “aaahhh”: colocá la mano derecha sobre el pecho y la izquierda sobre la coronilla. Con los ojos cerrados abrí la boca, inhalá por la nariz y exhalá diciendo “aaahhh”. Este ejercicio conecta con tu ser, relaja el rostro y da sensación de paz.

7.Aflojá la mandíbula: liberá la mandíbula y abrí la boca. Dejá que la punta de la lengua descanse detrás de los dientes inferiores y relajá la cara. Cuidando la respiración, colocá las yemas de los dedos en la parte inferior de la mandíbula. Este ejercicio ayuda a liberar tensión y a mejorar la circulación sanguínea en la cara.

8.Desintoxicá el rostro: inhalá profundo por la nariz, cerrá las manos y apretá todos los músculos faciales. Exhalá mientras abrís la boca, sacás la lengua, movés los ojos hacia arriba y abrís las manos. Así estimularás la circulación sanguínea del rostro.

9.Meditá: haz puño con la mano izquierda y envuélvela con la derecha, con los dos pulgares juntos. Cerrá los ojos. Inhalá por la nariz y exhalá lentamente por la boca de modo tal que la respiración llegue a los pulgares. Repetí por 3 minutos. Este ejercicio relajará tu mente y refrescará la expresión de tu rostro.

10.Ejercé el arte de sonreír: cerrá los ojos y respirá lentamente, recordando o algún momento grato. Lentamente elevá las comisuras de los labios hacia las orejas. Cuando sonreímos hacemos gestos que luego se convierten en líneas de expresión.

Al realizar este ejercicio, podrás liberar la tensión de las mejillas y aprender a sonreír de forma franca y relajada, evitando la aparición de líneas de expresión en el rostro.

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